Recortes de prensa

 

El siguiente artículo apareció originalmente en el Tucson Weekly el 1 de Mayo del 2003


Arte para todos

Ajo espera revitalizar su economía construyendo un enclave artesanal.


Por Dave Devine
 

Los residentes de Ajo ven la Escuela Curley como el hogar ideal para un centro para las artes. El cambio de un pueblo minero a una comunidad creativa es en lo que están contando los residentes de Ajo para el futuro. Esperan que los artistas reemplacen a los mineros como su base económica.

 Ajo, localizado a 130 millas al oeste de Tucson, fue conocido por sus ricos depósitos minerales antes de ser parte de los Estados Unidos en 1854. Por más de un siglo, la tierra otorgó plusvalías y población, y para 1960, el pueblo tenía más de 7000 residentes. Pero en 1986 la enorme mina a cielo abierto, cerró sus puertas.

 Con el cierre de la mina, la economía declinó. La gente se mudó y ahora, Ajo, no incorporado, tiene una población de unos 3700. Aquellos que quedaron, han buscado una industria que reemplace la minería.

 El millón de turistas que pasan por el pueblo en camino a Puerto Peñasco o a disfrutar de algún área cercana de desierto, traen algunas ganancias, así como lo hacen los que vienen a pasar el invierno a Ajo. Pero deseando un comercio estable, a lo largo de todo el año, los residentes están buscando que las artes "actúen como catalizador para el re-desarrollo económico y que sean una fuente de orgullo y entusiasmo para la comunidad," de acuerdo a un comentario hecho por la Alianza Internacional del Desierto Sonorense, la cual está coordinando el proyecto.

 Hace pocos años, cientos de personas se juntaron para discutir el futuro de Ajo, y la idea primaria que emergió fue la de transformar la Escuela Curley en espacio de vivienda y trabajo para artistas. Anidada en el centro, con vista a la plaza central del pueblo, el edificio, construido en 1919 en la era del estilo Misión,  con sus estructuras adyacentes ofrecen 134,000 pies cuadrados de espacio (4467 m2).

 Se propone convertir esta propiedad histórica ya vacante desde hace tiempo, en 50 apartamentos de vivienda y trabajo para artistas, estilo desván. También se incluiría el uso del auditorio de la escuela como una facilidad para la comunidad, desarrollando oficinas para organizaciones de arte y para tiendas.

El costo estimado es de $10 millones, el proyecto se pagaría principalmente por medio de programas de crédito de bajos ingresos del gobierno. Créditos sobre impuestos Históricos junto con el ingreso de las rentas, completarían el pago.

 Tracy Taft fue piedra angular en la decisión de la comunidad para llevar a cabo el concepto, y dice que el proyecto de re-desarrollo propuesto, combinado con la música ya existente y otros grupos culturales, podrían inclinar la balanza lo suficiente para que las artes se vuelvan una atracción para Ajo. Además, ella piensa que los residentes de la Escuela Curley podrían ayudar a programar las artes en el distrito escolar local, el cual ahora no ofrece tal programa.

 Desde su perspectiva, el director del proyecto, Terry Gonzáles dice: "algunos artistas encuentran un carácter único en Ajo, el cual tiene acceso cercano al desierto y su ambiente prístino. Ellos prefieren este modo de vida diferente.

Otros ven el potencial del proyecto para mostrar en un solo lugar la creatividad de tres naciones: los Estados Unidos, México y Tohono O'odham.

 "Permitirá una mezcla de culturas, y será única en su género en Arizona," dice la Supervisora del Condado de Pima, Sharon Bronson, quien representa el área de Ajo.

 Para determinar si la propuesta es realista económicamente, el ArtSpace Projects. Inc., basado en Miniápolis, fue contratado como consultores de desarrollo. Están trabajando con la Alianza Internacional del Desierto Sonorense, quienes emplean a Gonzáles.

 Como parte del programa de planeamiento, una beca de $110,000 para estudio de viabilidad ha entrado en fase crítica. Casi 10,000 cuestionarios se han enviado recientemente a artistas en todo el estado para ver si algunos de ellos están seriamente interesados en vivir y trabajar en Ajo.

 El artista local Stephen Eye, será uno de los que reciba el cuestionario. "Me parece una maravillosa idea," dice, "el lugar es el problema. No hay gran potencial para las ventas, lo cual lo hace una proposición para dudar. Pero espero que suceda. Mientras más comunidades de artistas tengamos, mejor. Les deseo la mejor de las suertes."

 Ya que regresen los cuestionarios contestados, se revisarán junto con los resultados de un análisis de localidad y de mercado de vivienda. Para finales de Junio, Gonzáles espera una decisión para proceder al siguiente paso del proceso.

 Bronson nos ha apoyado mucho en el proyecto y piensa que Ajo es el mejor lugar para tenerlo. "Esto puede ser un modelo para otras comunidades rurales por toda la nación, especialmente en el oeste," dice.

 Los que apoyan el proyecto están esperando que los cuestionarios revelen verdadero interés de un gran número de artistas. Pero incluso si eso no sucede, Gonzáles piensa que la proposición aun puede cambiarse a una fecha para iniciar en Noviembre del 2004. Dice que el proyecto puede hacerse en fases o iniciar con menos unidades de vivienda.

Pero Gonzáles cree que el proyecto puede necesita continuar.

"Le dará a Ajo una economía," dice, "además que todo el pueblo piensa en la Escuela Curley como en un tesoro. Si no se preserva, se acabará, igual que Ajo.